Cómo se descubrió BPC-157
La historia de BPC-157 está muy ligada a un solo laboratorio. Casi todo lo que se sabe de él empezó en el Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zagreb, donde el profesor Predrag Sikirić y sus colaboradores han realizado la mayor parte del trabajo.
Una proteína protectora en el jugo gástrico
Los científicos llevaban tiempo preguntándose por qué el estómago no se digiere a sí mismo. En un artículo de 1993 en el Journal of Physiology (Paris), el grupo de Zagreb describió una proteína de unos 40 000 daltons en el jugo gástrico humano que parecía proteger la mucosa gástrica. La llamaron BPC, por Body Protection Compound.
Reducirla a 15 aminoácidos
Las proteínas grandes son difíciles de fabricar y estudiar, así que el equipo buscó la parte activa. Se quedaron con una secuencia de 15 aminoácidos que parecía conservar buena parte del efecto protector en sus modelos de rata. Este fragmento recibió el nombre de BPC 157 y, al ser corto, podía fabricarse mediante síntesis peptídica convencional.
Primer interés clínico
En los años noventa y dos mil, la farmacéutica croata Pliva probó el péptido para la enfermedad inflamatoria intestinal con códigos como PL 14736. Los artículos del grupo de Zagreb describen esos ensayos, pero no dieron lugar a un producto aprobado y sus resultados completos no se publicaron en las principales revistas médicas.
En 2015, una empresa registró un estudio de fase 1 de seguridad y farmacocinética de un producto llamado Bepecin en voluntarios sanos (NCT02637284). La ficha del registro no se ha actualizado desde 2015 y no incluye resultados.
Décadas de estudios en animales
Durante los treinta años siguientes, el equipo de Zagreb y un número menor de otros grupos publicaron estudios en ratas sobre lesiones de tendones y ligamentos, daño muscular, defectos óseos, quemaduras, fístulas intestinales y obstrucciones vasculares. Un estudio de 2003 en ratas con el tendón de Aquiles seccionado, publicado en el Journal of Orthopaedic Research, se convirtió en uno de los más citados. Los críticos señalan que la mayor parte de este trabajo no ha sido reproducida por laboratorios totalmente independientes.
Del laboratorio a internet
En la década de 2010, BPC-157 se popularizó en ambientes de fitness y bienestar, a menudo con expresiones como «péptido curativo». Las autoridades deportivas reaccionaron: desde 2022 la Agencia Mundial Antidopaje lo incluye por su nombre en la Lista de Prohibiciones, y las revisiones médicas empezaron a advertir de que el uso público iba muy por delante de la evidencia.
Los primeros informes en humanos y los nuevos ensayos
- 2021: una clínica estadounidense publicó una encuesta retrospectiva de 16 pacientes que habían recibido inyecciones en la rodilla.
- 2024: la misma clínica presentó un estudio piloto en 12 mujeres con cistitis intersticial.
- 2025: le siguió un estudio piloto de seguridad intravenosa con dos personas.
- 2026: se registró en China un ensayo de fase 2 controlado con placebo en 120 personas con lesiones de isquiotibiales (NCT07437547), y en Estados Unidos un pequeño ensayo de fase 1 tras cirugía del manguito rotador (NCT07803250).
Si estos ensayos más recientes se completan y publican, serán los primeros datos humanos debidamente controlados sobre BPC-157.